Para comprender y aclarar: Las operaciones militares que se preparan en Siria y sus alrededores

La prensa occidental habla poco sobre las operaciones militares en Siria y
cuando lo hace es para afirmar, sin ofrecer la menor prueba, que la
coalición encabezada por Estados Unidos bombardea exitosamente a los
yihadistas del Emirato Islámico mientras que Rusia mata civiles
inocentes. De hecho es difícil formarse una idea sobre la situación
actual, sobre todo porque cada bando se prepara con vista a un amplio
enfrentamiento. Thierry Meyssan describe aquí lo que se prepara.
Par comprender y aclarar
| Damasco (Siria)
| 14 de diciembre de 2015

 

JPEG - 38.1 KB
Autobús
privado sirio decorado con los retratos de Bachar al-Assad, Vladimir
Putin y Hassan Nasrallah, los tres hombres que encarnan la resistencia
frente la agresión externa.
El silencio que rodea las operaciones militares
en Irak y en Siria no significa que se haya interrumpido la guerra sino
que los diferentes protagonistas están preparándose para una nueva
etapa.

Las fuerzas de la coalición encabezada por Estados Unidos

Del lado del Imperio subsiste la mayor confusión. Las declaraciones
contradictorias de los dirigentes de Estados Unidos hacen imposible
entender los objetivos de Washington, si es que los tiene. Lo más que
se percibe es que Estados Unidos está permitiendo a Francia tomar la
iniciativa al frente de una parte de la coalición, pero hasta en eso
se ignora cuáles son los verdaderos objetivos.

Cierto es que Francia declara querer acabar con el Emirato Islámico
como represalia por los atentados perpetrados el 13 de septiembre
en París. Pero eso es lo que ya venía diciendo Francia antes de esos
hechos. Y, más que algo real, sus declaraciones anteriores eran una
simple cuestión de propaganda. Por ejemplo, el barco Mecid Aslanov,
perteneciente a la compañía BMZ Group, de Necmettin Bilal Erdogan
[el hijo del presidente turco], salió el 9 de noviembre de 2015 del
puerto de Fos-sur-Mer, en Francia. Ese barco acababa de entregar
impunemente en Francia un cargamento de petróleo supuestamente extraído
en Israel pero que en realidad fue robado en Siria por el Emirato
Islámico.
Nada permite suponer que ese estado de cosas haya cambiado y
que debamos que tomar en serio las últimas declaraciones oficiales del
gobierno de Francia.

El 4 de diciembre, el presidente francés Francois Hollande y su ministro de Defensa Jean-Yves Le Drian visitaron el portaviones Charles-de-Gaulle,
posicionado en aquel momento frente a la costa siria. Allí anunciaron,
sin explicación alguna, un cambio de misión. Como ya lo había declarado
anteriormente el general Pierre de Villiers, jefe de estado mayor de las
fuerzas armadas francesas, el portaviones francés fue enviado al Golfo
Pérsico.

El grupo aeronaval conformado alrededor del Charles-de-Gaulle se compone del grupo aéreo de ese portaviones (18 aviones Rafale Marine, 8 aviones Super Etendard modernizados, 2 Hawkeye, 2 Dauphin y un 1 Alouette III). También incluye la fragata antiaérea Chevalier Paul, la fragata de lucha contra submarinos La Motte-Picquet, el navío de mando y reabastecimiento Marne, la fragata belga Léopold Ier y la fragata alemana Augsburg,
así como –a pesar de que el ministro francés de Defensa lo ha negado
hasta ahora– un submarino nuclear. Ese dispositivo incluye la fragata
ligera furtiva Courbet, que se quedó en el Mediterráneo oriental.

Esas fuerzas europeas fueron integradas a la Fuerza de Tareas 50 del
USNavCent, o sea la flota del Central Command estadounidense, que ahora
comprende en total unos 60 navíos.

Las autoridades francesas han subrayado que el contralmirante
René-Jean Crignola ha tomado el mando de esa fuerza internacional. Pero
no precisaron que este contralmirante francés está bajo las órdenes del
comandante de la Quinta Flota estadounidense, el vicealmirante Kevin
Donegan, quien a su vez recibe órdenes del general Lloyd J. Austin III,
comandante del CentCom.

Se trata, en efecto, de una regla absoluta del Imperio, el mando de
las operaciones siempre está en manos de los oficiales estadounidense,
ya que los aliados no son más que peones.
De hecho, exceptuando
la relativa promoción del mencionado almirante francés, estamos ante
la misma situación que en febrero pasado: una coalición internacional
que supuestamente lucha contra el Emirato Islámico y que –durante todo
un año– lo que ha hecho es realizar numerosos de vuelos de
reconocimiento y destruir las instalaciones petroleras chinas (Irak),
pero sin haber tenido el menor efecto sobre su objetivo oficial:
el Emirato Islámico.
Tampoco en este sentido se vislumbra nada que haga
pensar que van a cambiar las cosas.

La coalición anunció haber realizado nuevos bombardeos y haber
destruido numerosas instalaciones del Emirato Islámico. Pero se trata de
anuncios imposibles de verificar y tanto más dudosas cuanto que la
organización terrorista no ha emitido ningún tipo de protesta.

Del movimiento de todo ese dispositivo podemos concluir que Francia
puede aplicar su propia estrategia, pero que Estados Unidos se reserva
la posibilidad de retomar el mando en cualquier momento.

Las fuerzas terroristas

En esta parte del trabajo podríamos hablar de las organizaciones
terroristas. Pero sería fingir, como lo hace la OTAN, que esos grupos
son formaciones independientes salidas de la nada con sus salarios,
su armamento y todo su aprovisionamiento. Más seriamente, los yihadistas
son mercenarios al servicio de Turquía, de Arabia Saudita y de Qatar

–los Emiratos Árabes Unidos parecen haberse retirado enteramente de este
dispositivo–, países a los que hay que agregar varias transnacionales
como Academi, KKR y Exxon-Mobil.

Turquía prosigue su despliegue militar en Bachika (Irak), en respaldo
a los kurdos del presidente ilegítimo del gobierno regional kurdo
de Irak, Massud Barzani
–a pesar de haber llegado al término de su
mandato, Barzani se niega a dejar el poder y organizar nuevas
elecciones. Ante la exigencia del gobierno iraquí de que retire
sus soldados y blindados, Ankara respondió que envió esas fuerzas para
proteger a los instructores desplegados en el marco de un acuerdo
internacional anterior y se negó a retirarlas. Incluso envió más,
incrementando sus efectivos hasta alcanzar la cifra de al menos 1 000
soldados y 25 tanques.

Irak llevó la cuestión al Consejo de Seguridad de la ONU y a la Liga Árabe, donde nadie le ha hecho el menor caso.

Turquía y el ex gobernador de Mosul, Atheel al-Nujaifi, querrían
estar presentes cuando el Emirato Islámico sea expulsado de esa ciudad
iraquí e impedir que esta pase a manos de las Fuerzas de Movilización
Popular (al-Hashd al-Shaabi), muy mayoritariamente chiitas.

Pero es evidente que todo el mundo está soñando: el presidente
ilegítimo del gobierno regional kurdo de Irak, Massud Barzani, cree que
nadie cuestionará su anexión de los campos de petróleo de Kirkuk y de
las montañas de Sinjar; el líder de los kurdos sirios Saleh Muslim
se imagina que va a convertirse pronto en presidente de un
seudo Kurdistán reconocido internacionalmente; y el presidente turco
Recep Tayyip Erdogan supone que los árabes de Mosul no esperan otra cosa
que ser liberados y gobernados por los turcos, como en tiempos del
Imperio otomano.

Por otro lado, Turquía ha desplegado en Ucrania la brigada islamista
internacional que creó oficialmente en agosto pasado. Cuando llegaron
a Jerson, esos yihadistas, seleccionados en el teatro de operaciones
sirio, fueron distribuidos en dos grupos. La mayoría han sido enviados a
luchar en el Donbass, como miembros de las brigadas Cheikh Manur y Djokhar Dudayev.
Mientras tanto, los mejores elementos se infiltraron en Rusia para
sabotear la economía de Crimea y lograron cortar el servicio eléctrico
de esa República durante 48 horas.

Por su parte, Arabia Saudita reunió a sus mercenarios en Riad para
constituir una delegación con vista a las próximas negociaciones
organizadas por el director de Asuntos Políticos de la ONU,
el neoconservador estadounidense Jeffrey Feltman.

Los sauditas no invitaron a esa reunión a representantes de al-Qaeda
ni del Emirato Islámico sino únicamente a grupos wahabitas que trabajan
para Riad, como Jaysh al-Islam [el Ejército del Islam] y Ahrar al-Sham.
O sea, teóricamente no había en esa conferencia «grupos terroristas»
clasificados como tal por el Consejo de Seguridad de la ONU. En la
práctica, sin embargo, todos los participantes en el encuentro de Riad
luchan en el seno, en nombre o junto a al-Qaeda y el Emirato Islámico.
En ese caso se halla el grupo que se identifica como Ahrar al-Sham,
creado, justo antes del inicio de los incidentes en Siria, por la
Hermandad Musulmana y por altos miembros de al-Qaeda provenientes del
entorno de Osama ben Laden.

Actuando como ya venían haciéndolo antes de la intervención rusa, los participantes en el encuentro de Riad reclamaron una «solucion política»
que tendría que iniciarse con la dimisión del presidente sirio
democráticamente electo Bachar al-Assad,
para pasar después a una
repartición del poder entre ellos mismos y las instituciones de la
República Árabe Siria.
O sea, aunque han perdido toda esperanza de ganar
en el plano militar, siguen apostando por una rendición de la República
Árabe Siria.

Los representantes de los kurdos de Siria no fueron invitados a esa
conferencia, lo cual permite concluir que Arabia Saudita considera el
proyecto del seudo Kurdistán como algo separado del futuro del resto
de Siria. Es importante señalar, de paso, que el YPG acaba de crear un
Consejo Democrático Sirio para reforzar la ilusión de que existe una
alianza de los kurdos encabezados por Selah Muslim con los árabes
sunnitas y los cristianos, cuando en realidad están luchando entre sí en
el terreno.

En todo caso, es indudable que Riad respalda los esfuerzos de Turquía
por crear un seudo Kurdistán
y expulsar del suelo turco a «sus» kurdos.
En efecto, ya existen pruebas que demuestran que Arabia Saudita
proporcionó ayuda logística para guiar el misil aire-aire que derribó el
Su-24 ruso.

Y, para terminar, Qatar sigue simulando que ya no está implicado en
la guerra, desde la abdicación del emir Hamad, hace 2 años. Sin embargo,
siguen acumulándose las pruebas que demuestran las operaciones secretas
de Qatar, dirigidas todas no contra Damasco sino contra Moscú.

Ejemplos: a finales de septiembre de 2015, el ministerio de Defensa
qatarí compró en Ucrania sistemas antiaéreos sofisticados Pechora-2D
para que los yihadistas puedan convertirse en una amenaza para la
aviación rusa y, más recientemente, Qatar organizó una operación bajo
bandera falsa contra Rusia. En este último caso, Qatar adquirió,
a finales de octubre de 2015 y también en Ucrania, 2 000 bombas de
fragmentación OFAB 250-270, de fabricación rusa, que fueron
utilizadas el 6 de diciembre contra un campamento del Ejército Árabe
Sirio, para acusar a Rusia de haber cometido un error. Y, nuevamente, en
la ONU, nadie ha hecho caso de las pruebas presentadas.

Las fuerzas patrióticas

La aviación rusa está bombardeando a los yihadistas desde el 30
de septiembre. Y tiene previsto continuar los bombardeos como mínimo
hasta el 6 de enero. El objetivo fundamental es destruir los búnkeres
que los grupos armados han construido así como la logística de dichos
grupos. Durante esa fase, se ha visto poco cambio en el terreno, con
excepción de un reflujo de los yihadistas hacia Irak y Turquía.

El Ejército Árabe Sirio y sus aliados están preparando una amplia
operación para principios de 2016. Se trata de provocar una sublevación
de las poblaciones que actualmente se hallan bajo control de los
yihadistas y de recuperar simultáneamente casi todas las ciudades del
país –con la posible excepción de Palmira– para que los mercenarios
extranjeros se vean obligados a replegarse hacia el desierto. 

Contrariamente a lo que sucede en Irak, donde 120 000 sunnitas y
ex miembros del Baas iraquí se unieron al Emirato Islámico únicamente
para vengarse de Estados Unidos –que los mantuvo al margen del poder
para favorecer a los chiitas– son pocos los sirios que han aclamado el «Califato».

El 21 y 22 de noviembre, las fuerzas armadas rusas realizaron en el
Mediterráneo una serie de ejercicios con el Ejército Árabe Sirio,
provocando un cierre parcial de los aeropuertos de Beirut (en Líbano) y
de Larnaca (en Chipre). El 23 y el 24 de noviembre, el fuego de misiles
rusos sobre posiciones del Emirato Islámico provocaba el cierre de los
aeropuertos de Erbil y Suleimayeh (en Irak). Al parecer, lo que
en realidad sucedió es que las fuerzas armadas rusas pusieron a prueba
la posible extensión del radio de acción de su dispositivo de
interferencia de los sistemas de comunicaciones y mando de la OTAN.

En todo caso, el submarino ruso Rostov disparó desde el Mediterráneo –el 8 de diciembre– varias andanadas contra instalaciones del Emirato Islámico.

Rusia, que ya dispone de la base aérea de Hmeymim (cerca de Latakia),
está utilizando también la base aérea del Ejército Árabe Sirio
en Damasco y parece estar construyendo una nueva base en al-Shayrat
(cerca de la ciudad siria de Homs). Altos oficiales rusos han estado
además en el terreno en busca del lugar apropiado para abrir una cuarta
base en el noreste de Siria, o sea cerca de Turquía e Irak.

Y, finalmente, un submarino iraní llegó a las aguas cercanas al puerto sirio de Tartus.

El Hezbollah, que ha demostrado su capacidad para la realización de operaciones comando durante la liberación del piloto del Su-24
prisionero de las milicias organizadas por el ejército turco,
está preparando la sublevación de las poblaciones chiitas mientras que
el Ejército Árabe Sirio –que cuenta en sus filas más de un 70%
de sunnitas– se concentra en las poblaciones sunnitas.

El gobierno sirio llegó a un acuerdo con los yihadistas de Homs, que
finalmente aceptaron unirse a él o salir de esa ciudad. La evacuación
se desarrolló bajo supervisión de la ONU. 

 Ello implica que Damasco,
Homs, Hama, Latakia y Deer es-Zor se encuentran ahora totalmente bajo
control gubernamental. Quedan por liberar Alepo, Idlib y Raqqa.

Contrariamente a lo que afirman –sin pruebas– los medios de prensa
occidentales, Rusia no tiene la menor intención de dejar el norte
de Siria en manos de Francia, Israel y el Reino Unido para crear allí un
seudo Kurdistán. El plan de las fuerzas patrióticas prevé la liberación
de todas las zonas habitadas de Siria, incluyendo Raqqa, actual «capital del Califato».

Así que… la calma precede la tormenta.

Thierry Meyssan

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: